Milei defiende lo indefendible: ¿le sacan el cartel o le ponen uno nuevo?
Cuando las excusas vuelan más que las renuncias
Javier Milei salió al rescate de José Luis Espert, quien tuvo que dar un paso al costado de su candidatura tras revelarse sus vínculos con la desaparecida NID. El economista no solo defendió a su colega, sino que relativizó la gravedad, en un típico estilo libertario de "no preguntes, no cuentes".
Analizando el contexto, resulta llamativo cómo las alianzas políticas a veces parecen más un juego de sombras que de transparencia. La renuncia de Espert evidenció un problema clave: la constante mezcla de intereses y conexiones turbias que parecen inevitablemente ligadas a ciertos sectores.
Sin embargo, mileiistas y otros fanáticos del libre mercado parecen estar más preocupados por salvar la ficha electoral que por limpiar la casa. Así, lo que debería ser una actitud clara frente a vínculos dudosos se convierte en una danza de justificaciones y silencios incómodos.
En definitiva, mientras algunos niegan el problema, otros se encargan de demostrar que en política no existen los fantasmas sino los disfrazados. ¡Qué viva la transparencia selectiva!
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